Charlando con Borja Vilaseca

Charlando con Borja Vilaseca

Así comenzó todo. Con un pitido raro en el iPhone. Era la notificación de Periscope, avisándome por segunda vez en el día que @borjavilaseca estaba transmitiendo en vivo. Ahí estaba él. Despeinado, relajado, recién levantado seguramente. Como tu, como yo, como todos. Como quien vive el despertar de una nueva etapa en su vida. Así me encontré a Borja sentado en el salón de su casa, esperando a que sus hijos llegaran del colegio. Así volví a confirmar que es una persona libre del temor a las críticas. Totalmente cómodo con su ser. Sin temor al qué dirán. Borja no paraba de hacernos preguntas sobre su nuevo descubrimiento: la red social de Periscope. ¿Que cómo era que salían esos corazones a la derecha de la pantalla? ¿Que qué pasaría si en ese momento tuviera una llamada entrante? Y entre pregunta y descubrimiento nos iba saludando a los no más de cinco seguidores que nos conectamos en ese momento a su transmisión en vivo. Algunos le pedían que diera una charla TED. Yo comencé preguntándole por sus razones por las cuales dejó de colaborar con el diario El País.

Pero de repente sucedió algo curioso. Nadie decía nada. Nadie preguntaba nada más. Ahí estaba yo, del otro lado de la pantalla, viendo a un Borja relajado, pasando el rato, sentado en el sofá del salón de su casa. Y por un momento sentí que estábamos los dos solos, frente a frente. Entonces pensé: vaya estupidez tener por primera vez a Borja delante de mi y quedarme callado (carcajadas nerviosas). Al final me atreví y le pregunté: Borja, ¿cómo hago para terminar de escribir mi primer libro? Soy incapaz de hacerlo. ¿Por qué no das un taller on-line para personas que tenemos un libro en mente, pero somos incapaces de darle forma? En eso se hizo un pequeño silencio y escuché: Hola @talentoenretail. Y de repente, con toda su experiencia como escritor, como periodista, con un montón de libros a sus espaldas y cientos de artículos escritos para diarios nacionales, ahí tenía yo a Borja Vilaseca hablándome desde donde siempre habla, desde el corazón, regalándome sus mejores consejos.

Yo no me lo podía creer. Salté de la mesa para coger un folio el blanco y tomar notas apresuradamente. Borja no paraba de hablar. La experiencia en Periscope es rara, porque no es una videoconferencia, no ves a la gente que te está escuchando. Te imaginas que están ahí, pero no sabes si se están sacando un moco o de plano te han dejado hablando solo. Yo lo más que hacía para que la duda no interrumpiera su discurso, era mandarle corazones de «me gusta» para que supiera que me estaba encantando lo que compartía conmigo. Y de vez en cuando un apresurado OK para hacerle saber que estaba de acuerdo, mientras él terminaba sus frases diciendo: -¿si me explico?-. Al final de este relato podrás ver la foto de la apresurada nota que fui escribiendo. Pero si me gustaría profundizar en sus consejos y añadir algo más de la gran sabiduría que he sacado de Steven Pressfield y su libro “La Guerra del Arte” y de los sencillos pero majestuosos consejos que recibí de mi querido Borja. Porque como leerás a continuación, Borja y Steven coinciden en varios asuntos clave.

UN LIBRO A MEDIAS

Lo reconozco. El libro sobre el nuevo paradigma laboral y la inteligencia emocional en retail que llevo escribiendo hace año y medio se paralizó porque empecé a detectar cierta disonancia. Empecé muy bien. Con ideas rompedoras, con mucha pasión, con las ideas sumamente claras. Pero en un momento dado algo me fue deteniendo. No supe qué era. Pensé que era pereza, llegué a creer que son esas llamadas crisis creativas que tiene todo escritor, y más si eres un novel. ¡Si, lo sentía! ¿Pero qué era realmente? No podía ponerle nombre a la patología.

DEJAR DE SER AUTÉNTICO

Así es. Dejé de ser auténtico, por miedo a no encajar, y comencé a escribir cosas que nutrían más a mi Ego. Un ego que por otro lado me llevaba por el camino de la duda y del miedo. Comencé a poner en tela de juicio mis propios teoremas. Comencé a confrontar mi visión de futuro con las críticas imaginarias de los lectores. ¡Si, es posible! Puede que jamás termines de escribir un libro, pero en diálogos internos perfectamente desarrollados, tu miedo será capaz de ponerte delante de tu «no audiencia» para desacreditar tu propia visión. Es donde surge la famosa «Resistencia» que da sustento a La Guerra del Arte de Steven Pressfield. Si. Dejé de ser auténtico y comencé a escribir para una audiencia que no es la mía. Y fue una de las primeras preguntas que Borja me hizo. O más bien una declaración. Me dijo: – tienes que preguntarte para quién escribes y asegurarte si estás escribiendo para quedar bien con los demás o porque tienes algo realmente valioso que compartir desde el amor. Esto mismo lo respalda Steven Pressfield en la parte tres de su libro cuando dice que al artista le sienta fatal tener que definirse de manera jerárquica.

Steve Jobs - Your Time is Limited

EL ARTISTA Y LA JERARQUÍA

A Borja le encanta hablarnos sobre el viejo y el nuevo paradigma. Así que si me lo imaginase parafrasear con lo que Steven escribe en su libro, me diría: -Así es Darío, recuerda que la jerarquía forma parte de los valores del viejo mundo:

  • Competimos contra los demás.
  • Evaluamos nuestra felicidad/éxito/logros en base a nuestra posición en la jerarquía.
  • Nos sentimos más satisfechos en cuanto mayor sea nuestro nivel.
  • Y más desgraciados cuanto menor sea.
  • Evaluamos cada una de nuestras acciones basándonos únicamente en el efecto que produce en otros.
  • Actuamos para satisfacer a los otros, nos vestimos para ellos, hablamos para ellos, pensamos para los otros.

«El artista no puede mirar a los demás para validar sus esfuerzos o su vocación. Si no pregúntale a Van Gogh, que produjo obra maestra tras obra maestra y no encontró un comprador en toda su vida».Steven Pressfield

LO QUE SEA QUE ESCRIBAS, QUE SEA DIGNO DE TI

Me habría gustado dejarte tan sólo con el mensaje romántico de lo importante que es ser auténtico, pero mientras Borja seguía hablando yo no paraba de reflexionar en los últimos textos que había escrito para mi libro. Mi crisis creativa era tal, que había abandonado la estructura inicial y me había planteado escribir artículos de fácil lectura para los seguidores de mi blog y que luego estos me ayudaran a rellenar las partes flojas de un libro que en ese momento ya no tenía ni pies ni cabeza. Había comenzado a escribir para empatizar con la pereza que tienen los usuarios por leer, en lugar de defender mis porqués.

«Lo que sea que escribas, que sea digno de ti»Borja Vilaseca

COMETER FRAUDE

Y eso es exactamente lo que había dejado de hacer, escribir con dignidad. Y lo que puede ser peor aún, cometiendo fraude. ¿Qué tipo de fraude? El tipo de fraude al que hace referencia Steven que a su vez lo aprendió de Robert McKee: «Cuando un fraude se sienta a trabajar, no se pregunta qué está dentro de su corazón. Se pregunta qué es lo que el mercado está esperando. A un escritor fraudulento le asusta ser auténtico frente a su audiencia, le aterroriza escribir lo que realmente piensa o siente. El fraude escribe de manera jerárquica. Escribe lo que cree que los otros verán bien. No se pregunta a sí mismo ¿qué es lo que quiero escribir? ¿Qué es lo que creo que es importante?».

«Aunque tengas éxito habrás fracasado porque has vendido a tu Musa, y tu Musa eres tú, la mejor parte de ti mismo, y de donde proviene tu mejor y más refinado trabajo». – Steven Pressfield

Gracias Borja, como siempre, por mostrarte tan transparente, por compartir tu Musa conmigo. Por haberme ayudado a reflexionar en eso que me estaba deteniendo. Tengo casi cuarenta años y apenas sumo, además de El Principito de Antoine de Saint-Exupéry, como mucho tres o cuatro libros leídos de principio a fin. Por supuesto que he comenzado muchísimos libros más. Pero jamás los he terminado. Se han quedado a medias. Pero esa es otra historia. El primero que recuerdo de manera consciente es “Qué harías si no tuvieras miedo” de Borja Vilaseca. El segundo esta misma semana, por supuesto, “La Guerra del Arte” de Steven Pressfield.

EL REGALO

Ya para terminar, quiero regalarte a ti también los 12 puntos que aprendí hoy de Borja Vilaseca, un verdadero obsequio, para retomar la escritura de mi primer libro. Espero que te sirvan a ti también.

  1. Pregúntate para quién escribes

  2. Asegurarte si estás escribiendo desde el miedo o desde el amor

  3. Ten claro el problema del lector

  4. Se empático

  5. Tómate el primer Jin Tonic

  6. Define la estructura, el índice y haz lluvia de ideas

  7. Crea el prólogo – habla de tus porqués –

  8. Divídelo en partes (tres está bien), y capítulos, y subcapítulos

  9. Tómate el segundo Jin Tonic.

  10. Documéntate, subraya tus lecturas, toma notas.

  11. Escribe a través de ti, para los demás.

  12. Lo que sea que escribas, que sea digno de ti.

Charla con Borja - notas

 

 

LA TIRANÍA DE LA PERFECCIÓN

Una cosa más. No podía terminar esa fantástica Master Class sin preguntarle a Borja cómo lidiar con uno de mis verdugos predilectos: la perfección. A lo que Borja amorosamente respondió:

«Prefiero ser feliz que ser perfecto.

Subido a la rueda de la perfección, serás como un hamster. Nunca llegarás»

La perfección es como un hamster corriendo en su rueda, jamás la puedes alcanzar.

Gracias amigo

Cambio de rumbo

Cambio de rumbo

Ahora mismo no tengo ni idea de la dirección y rumbo que tomará este nuevo proyecto “de vida”. Y sinceramente no tengo el mayor interés de saberlo. Durante muchos años he vivido prisionero del miedo. Si, como lo oyes. Miedo con mayúsculas. Del tipo de miedo que ves en una escena de terror que te deja los pelos de punta. Miedo convertido con los años en una parálisis que me ha impedido realizar muchas de las ideas y sueños que se me pasaban por la mente.

En mis sueños he sido de todo un poco: publicista, arquitecto, ingeniero informático, director de cine, coach, diseñador gráfico, fotógrafo, escritor, chef, director de marketing, etc. He creado ideas revolucionarias. Si. No es broma. Te cuento: Hace más de once años, mientras tomaba clase de contabilidad, dibujé en mi cuaderno un carrito de la compra del futuro, llevaba una pantalla montada encima que sería táctil, el carrito sería capaz de llevarte por toda la tienda, te haría recomendaciones de productos, incluso sería capaz de saludarte por tu nombre. Hoy, todo eso ya es realidad. Ponle un iPad a un carrito de la compra del Alcampo y ahí lo tienes. El sistema por voz se llama Siri, la nano-tecnología de radio frecuencia se denomina RFID y la empresa que desarrolla las dos primeras se llama Apple, para la cual yo, bueno, ya tu sabes… ¿Vaya putada no?

En el resto de facetas, imaginariamente he conseguido de todo, desde llegar a ganar varios premios de fotografía, literatura y publicidad, hasta montar un restaurante mexicano de cocina gourmet en España, que se habría llamado Maria Martha. Entre otros sueños conseguí que me ficharan en Gibert Publicidad, y podía codearme con Santiago Pando y con Ana María Olabuenaga, el primero uno de los mejores publicistas de la época, llevó a Fox a la presidencia con la campaña de “Hoy” y el “Ya es hora del cambio”, y Ana María famosa por aquello de que “Era totalmente Palacio”). Y como no podía ser menos, llegué a formar parte del Círculo de Creativos de México. ¡Vaya honor!

En cambio entre tantos sueños, uno de los más grandes fue cuando me ficharon para trabajar en la revista AdCebra. Su fundador, Andrés Rattinger, me habría contratado luego de la manera tan creativa en la que me presenté para trabajar en su empresa. Esto último es verdad, me refiero a lo de la entrevista con el Sr. Rattinger. Y esto, te lo tengo que contar. Pero lo haré en otro momento.

En fin. Así es la vida. ¿A qué le tiras cuando sueñas mexicano?

Luego de toda esta lista vomitiva de sueños e ilusiones rotas, resulta que te tengo que decir que no sabes lo mucho que me alegro de que nada de esto haya cuajado. Por lo único que escribí que había sido una putada en toda regla, fue por el simple, mas no menos importante hecho, de que a nadie en mi entorno se le pasó por la cabeza decirme, que nada de eso era realmente importante. Que todo era parte de un camino mucho más largo, de un proceso de aprendizaje continuo. Que se trataba de un proceso de aprendizaje orgánico, sin un principio y un final. La rabia que siento ahora mismo, no tiene absolutamente nada que ver con que todas las historias y sueños rotos que no conseguí en mi juventud.

“Nadie me dijo que todo esto no tiene importancia mientras no encuentres el verdadero sentido de tu vida. Y que lo realmente importante es que sea lo que sea a lo que nos dediquemos, lo que hagamos sirva para un fin mayor, a un bien común.”

Es este descubrimiento el que me ha hecho comenzar este nuevo proyecto “de vida”. Como lo dije al principio, no tengo ni idea hacia dónde me va a conducir. Y desde luego ya no me interesa conocer ni anticiparme al final del trayecto.

Te he invitado a participar de este primer grupo, porque es esencial para mi contar con tu apoyo y tu punto de vista. Saber que alguien me está leyendo, conocer tu punto de vista, pero sobre todo y ante todo poder tocar tu vida con todo lo que creo que puedo aportar al mundo. Espero que los objetivos que me he planteado, no solo me sirvan a mi, sino que te inspiren para que tu descubras tus propios talentos, si es que aún no lo has hecho. Pero más importante aún, descubras tu elemento, esa zona, ese lugar donde florecemos como en ningún otro.

Las primeras dos etapas consistirán en:

  • Descubrir mi elemento, El Elemento.
  • Descubrir mis talentos.

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