Jóvenes cada vez más enganchados a la tecnología, irrespetuosos, sin colaborar en casa mientras que sus madres están atadas a ellos como sirvientas.

Era la cita a pie de foto cuando encontré esta fantástica imagen del ilustrador Pawel Kuczynski. Y me hace pensar en el papel que tenemos como padres, hermanos, primos, tíos, tutores, mentores con las nuevas generaciones. ¿Por qué son tan adictivas las redes sociales, los videojuegos? ¿Qué les ofrecen estos productos que no encuentran en su círculo familiar?

 

La vida real vs. la vida dentro de un videojuego.

Tengo algunas respuestas:

  • El videojuego les compromete con una meta muy alta, les impone un reto.
  • En el juego ellos son los protagonistas, serán los héroes o villanos de la historia.
  • El juego está diseñado de forma gradual, de tal manera que el jugador siente que va alcanzando las metas poco a poco.
  • Es capaz de notar su progresión, sus logros y sus avances.
  • Si pierde o se equivoca el juego lo motiva, le da ánimos, le da consejos, nunca lo regaña ni le dice lo pendejo que es.
  • En la nueva era de juegos comunitarios, el niño busca y encuentra compañía, porque necesita sentirse parte de un grupo más grande.

Si eres padre y lees con detenimiento los puntos anteriores podrás encontrar respuestas a posibles situaciones que se están saliendo de control con tus hijos. No te hacen caso, se la pasan horas jugando en la playstation o en la calle con sus amigos, tiene problemas de desempeño escolar, está a punto de abandonar los estudios, no te ayuda en casa, no ves la forma en que haga cosas productivas para el.

Así que te voy a ayudar un poco, traduciendo los puntos anteriores en soluciones prácticas:

  • Deja de ponerle metas simples, sencillas y mediocres. Los niños y jóvenes necesitan metas ambiciosas. Pero si tu eres el primero en limitar sus posibilidades, después no te quejes.
  • Deja que él sea el protagonista de su propia vida, que descubra qué héroe o villano desea ser. Pregúntale frecuentemente qué quiere ser, qué quiere hacer. Y analiza por qué lo quiere hacer. ¿Qué emociones y motivaciones subyacen?
  • Ponle metas ambiciosas pero alcanzables. Y al igual que el juego, con cada logro aplaude su desarrollo. Y si falla hazle saber que no pasa nada, que lo vuelva a intentar. No lo atiborres con frases negativas que solo minan su autoestima.
  • Si tu hijo huye de tu compañía, huye de sus deberes en casa, prefiere pasar horas delante de la Playstation, frente a su muro de Facebook, o en la calle con sus amigos, es porque hace tiempo, y puede que no te hayas dado cuenta de eso, buscó en ti la compañía que hoy demanda y encuentra en otros círculos. Nunca es demasiado tarde, pero reconoce este hecho. Los niños y jóvenes buscan afuera lo que no encuentran dentro de su círculo mas íntimo.
  • Por último no confundas el cariño y el amor con el abuso y la indiferencia. Enseña a tus hijos a ser responsables, implícalos en las tareas diarias del hogar. Pero por favor, si no lo has hecho a tiempo, no esperes que tu hijo cambie de un día para otro. Tal vez si hacen ambas cosas juntos, jugar un rato a la play y colaborar en las tareas del hogar, ellos comprendan que ambas cosas son plenamente compatibles.

Ilustración: Pawel Kuczybski

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