No pretendo ser pesimista sino realista. No podría ser pesimista y a la vez estar aquí presentándote Talento en Retail ® como una solución al problema si no creyera que las cosas pueden ser de otra manera, y que la única forma de «marcar la diferencia» es trabajar constantemente para «ser el cambio» que deseo ver en la industria del retail.

En un mundo cada vez más dominado por la frialdad y la indiferencia, no estamos llamados a ser perfectos, pero si llamados a «hacer algo», cualquier cosa por pequeña que parezca, y marcar una diferencia real. – Phillip Hallie

SOY UN MILLENNIAL

Si perteneces a la generación de los Millennials tienes que saber la verdad. Tienes al enemigo viviendo en casa. Y no es uno. Son dos. Y si me apuras puede que hasta tres.

EL PRIMER ENEMIGO

Lo voy a decir alto y claro, porque nadie más se atreve a decirlo. El primer enemigo que tienes es la agencia de recursos humanos. Y lo que pocos se atreven a decir es que, sinceramente, les interesas muy poco. No eres rentable para ellos. Tan sólo les ayudas a mantener su negocio en punto de equilibrio y, en algunas ocasiones, les generas una que otra pérdida.

Te lo explico mejor. Cuando un comercio necesita lanzar una campaña de reclutamiento y selección, la agencia sabe muy bien el juego que debe jugar. Es un juego con probabilidad de éxito muy alta. Ellos saben que sólo tienen que tirarle a la mayor cantidad de patos. Alguno de ellos caerá. Y así te ven, como a un pato. Cua-cua. Y si el comercio no tiene muy claro el perfil que buscan, esto es aún mejor para ellos. ¡Les conviene que así sea! La rotación de personal está garantizada. Porque cuando no sabes lo que buscas, tarde o temprano llamarás pidiendo nuevos candidatos para cubrir las vacantes. Y es así como tú terminas siendo un producto más dentro de esta vorágine de consumismo.

El verdadero negocio de las agencias de recursos humanos son los altos directivos y los cargos intermedios. Es de ellos de quienes sacan la mejor tajada. Incluso, cuando se refieren al staff parece ser que tu rol de dependiente ni tu nombre figuran en la lista. Cuando se refieren a salir a cazar talento, parece ser que la palabra dependiente no es sinónimo. Parece ser que, al igual que Bill Murray y Scarlett Johansson en Japón, los de recursos humanos se perdieron en la traducción (Lost in Translation). Porque la palabra staff o equipo en castellano, incluye precisamente a todos. Pero te lo vuelvo a repetir. Por ahora, tu no eres el responsable. Sencillamente no eres lo suficientemente rentable dentro de su modelo de negocio.

Te voy a poner en contexto. Después de que el sector de la construcción explosionara en España, muchas otras industrias florecieron de igual manera. Las agencias inmobiliarias y las agencias de recursos humanos fueron unas de ellas. España estaba en pleno apogeo económico. Y había que satisfacer la demanda a como diera lugar. Realmente no era tan importante ser experto en la gestión del talento. A lo mucho tenías que lanzar ofertas de empleo y filtrar un poco las entrevistas. Era dinero fácil y rápido. Y aunque muchos españolitos se creyeron el cuento, en realidad jamás llegaron a ser vendedores expertos. Los productos y servicios estaban prácticamente vendidos, tan solo había que gestionar los pedidos. A lo mucho ganaron un buen sueldo siendo realmente toma-pedidos.

Luego vino el pinchazo de la burbuja inmobiliaria. Y con ella la crisis financiera mundial. Y a pesar de que ya han pasado más de ocho años desde que estalló la crisis las agencias de recursos humanos todavía no han sabido adaptarse a las nuevas necesidades del mercado y al nuevo paradigma de la nueva era. Yo sinceramente no sé a qué están esperando. Sin embargo cuando les hablas de «la nueva era en retail» te miran con ojos desorbitados sin entender de qué les estás hablando exactamente. Es cuando recuerdo la frase de Ferran Adriá:

«La primera señal de que estás innovando es que la gente no te entiende».

Si ellos no saben hacia dónde debe evolucionar su negocio, ¿crees que serán capaces de ayudarte a evolucionar profesionalmente trazando una carrera de éxito para ti? Yo no lo creo.

Recuérdalo. Para ellos eres un Millennial, una generación muy rara. No te comprenden. No les interesas. Aunque, ¿sabes qué? ahora me voy a contradecir. ¡Sí que les interesas! ¿Sabes por qué? Porque según ellos eres: inexperto, manipulable, explotable y barato. Aquí es donde sale lo peor de ésta industria: su falta de humanidad, aunque lleven en el apellido de su profesión la palabra «humanos». Pero si lo piensas un poco mejor, tal vez es que sólo te ven como un «recurso». Recursos humanos. ¿Te suena?

¿Y qué hay de la formación? ¡Olvídalo! ¡Que les da igual! Que de eso ya se encargará tu nuevo jefe.

EL SEGUNDO ENEMIGO

El segundo enemigo es tu futuro jefe. Si, como lo oyes. Tu propio jefe. Tampoco eres muy relevante para él o para ella. Puede que para el empresario sí lo seas. El empresario sabe que te ha contratado porque le vas a ayudar a conseguir sus objetivos comerciales. O como se dice vulgarmente, le vas a sacar las castañas del fuego. Pero para tu jefe directo, para el encargado en turno, tu tan sólo vienes a hacer el trabajo sucio. Cuando comienzas a ser menos relevante para el empresario es cuando escucha hablar de invertir en formación. ¿Formación? ¿Eso lleva mucho tiempo? ¿Cuánto me va a costar? Y rápidamente hace un ejercicio mental la mar de sencillo, y piensa: por cada hora que tengo a estos chavales encerrados en un aula de formación estoy dejando de ganar dinero. ¡Quita, quita!

Si por algún motivo apuesta por la formación, buscará una metodología de aprendizaje y una empresa de capacitación con una oferta formativa muy parecida a la manera en que aprendió en el sistema educativo tóxico. Unas cuantas diapositivas hechas en power point llenas de texto usando la fuente cómic sans serif en un tamaño de 12 puntos. Unas cuantas horas de formación teórica igual de aburrida. Y eso si, un examen final para valorar si de verdad pusiste atención al profesor. Y todo esto está mal desde la base porque el empresario sigue creyendo que la formación es un gasto y no una inversión. Y si sólo te ha contratado por tres meses, créeme, que le resultas una muy mala inversión.

Y esto pasa sencillamente porque te encuentras con jefes que nacieron en el Siglo XX pretendiendo liderar a jóvenes que nacieron en el Siglo XXI. Jefes con muchos miedos, basando su liderazgo en la forma en que fueron educados. ¿Te das cuenta cómo de nuevo el sistema educativo tóxico hace acto de presencia?

¿Y qué pasa si por asomo le hablas de mejorar el clima laboral? Que te mirará nuevamente con cara de: ¿cómo? Eso si, puede que llegados a este punto, si no ha pasado mucho tiempo desde la última charla, esto le suene a aquello que le contaste una vez sobre «los nuevos paradigmas de la nueva era en retail».

Y entonces te encuentras con jefes más que líderes, que no saben por qué trabajan para la empresa que trabajan y no saben por qué venden los productos que venden y mucho menos la forma en que deben adaptar su estilo de liderazgo para responder a las necesidades de una nueva generación de empleados. No saben cómo formarte ni cómo hacer que mantengas la atención ni cómo hacer que seas constante. Saben que te aburres con facilidad, que buscas retos nuevos frecuentemente. ¿Y qué crees? Tampoco saben cómo retenerte.

Y si creías que esto había terminado aquí permíteme decirte que aún no te puedes quitar el cinturón de seguridad. Todavía nos quedan unas cuantas curvas que sortear. Porque en éste viaje no vas solo. Llevas a un pasajero incómodo a tu lado. El baby boomer.

SOY UN BABY BOOMER

Si por el contrario perteneces a la generación de los Baby Boomers, aquellos nacidos en la década de los 60-70, también tienes que saber la verdad. También lo voy a decir alto y claro. Aunque puede que para ti, la verdad ya sea más que evidente desde hace algunos años: la industria se ha olvidado de ti. Tu familia está a punto de hacerlo también y la disfunción eréctil y la menopausia están a punto de aparecer. Estás fuera de sus planes hace varios años. Tienes demasiada experiencia. Vales demasiado. -¿Para qué queremos tanto?- se cuestionan los grandes jefes. Te has convertido en una carga bastante pesada para ellos y próximamente también para la sociedad.

Ahora te pasa todo lo contrario que a los Millennials. Y es hasta cierto punto lógico. Sois generaciones antagónicas. Eres demasiado maduro, tu experiencia juega en tu contra. Vaya paradoja. Ya no se te puede explotar. No eres explotable, ni manipulable, ni mucho menos barato. Tampoco saben cómo formarte, cómo hacerte entender las nuevas tecnologías ni cómo quitarte la etiqueta de analfabeto informático. A ti, lo que te hace falta, más allá de aprender, es desaprender. Y es verdad en cierto sentido. Pero no saben cómo hacerlo y te tienen muy poca paciencia. Tu ritmo de trabajo no encaja con la velocidad de crucero y el frenesí con el que están llevando sus negocios. Se hace patente, nuevamente, ésta vorágine de consumismo desmedido. Y por fin, para dar la estocada final, aquí viene la gran paradoja. Esta es la gran paradoja de la industria del retail.

nike-tienda-eeuu-13012014

LA GRAN PARADOJA

Estando aquí reunidos: agencias de recursos humanos -sin el componente de valor lo humano que las debería caracterizar-. Estando aquí reunidos: jefes y encargados nacidos en el siglo pasado, llenos de miedo y dudas, pretendiendo liderar a una generación nacida en este siglo, con la que aún no terminan de ponerse de acuerdo. Y por el otro lado un ejército de jóvenes dependientes inexpertos, siendo guiados por un ejército de nuevas empresas sin visión del liderazgo, y por último un equipo de formadores sin vocación ni talento pretendiendo entre todos, ¿hacer qué?

La gran paradoja de esta industria es que hay un montón de empresas y empresarios con escasa visión y valores que rechazan rotundamente a toda una generación de vendedores Seniors llenos de experiencia vital, tan sólo porque son unos analfabetos digitales incapaces de adaptarse a la velocidad de su negocio.

La gran paradoja es que las nuevas organizaciones, comandadas por agresivos CEOs, prefieren al dependiente Millennial, al nativo digital, aunque ellos mismos no tengan ni puñetera idea de cómo sacar el mayor provecho a las nuevas tecnologías ni sepan cómo implementarlas de forma eficiente en su modelo de negocio.

La gran paradoja es que toda una industria está cayendo, por seguir las modas y a los grandes «players» del sector (aquellos que si comprenden las nuevas reglas del juego) en el mismo error en el que cayó el sistema educativo hace unos 15 años cuando llenaron las aulas de pizarras digitales y computadoras baratas creyendo que la educación se revolucionaría por si sola.

La gran paradoja es que las marcas están invirtiendo millones de euros en tecnología, incomprensible para muchos, para no perderse la llamada del tren con destino a «Omni-Channel-Land». Y su mediocre visión para «pasar del off al on» pasa por llenar sus espacios comerciales de pantallas digitales que muy pocos utilizan.

La gran paradoja de la industria del retail es que a pesar de todos estos esfuerzos, los verdaderos responsables siguen sin saber cómo retener el talento Senior y cómo atraer a los Millennials. Y siguen creyendo que la formación y el desarrollo del talento es un gasto, en lugar de ver que es la mejor inversión a largo plazo.

EL TERCER ENEMIGO

Y lo peor de todo esto, ¿sabes qué es? Que tu también eres responsable. Todo esto seguirá sucediendo mientras no sepas quién eres. Mientras no sepas lo que quieres. Mientras no sepas por qué haces lo que haces y no sepas por qué vendes lo que vendes. ¡Recuérdalo! La única forma de «marcar la diferencia» es trabajar constantemente para «ser el cambio» que quieres ver en ti mismo. Ahora mismo te hago un llamamiento para que «hagas algo», cualquier cosa por pequeña que esta parezca y poder marcar la diferencia.

Pin It on Pinterest

Share This