Los han dejado sin dirección postal, sin sitio dónde estudiar o lugar de trabajo… El jueves 20, desde Tlatelolco, hay tiempo para pensar y ver al ritmo del andar con otros. Y dejar que lo que se mira, interrogue. De cada 100 muchachos que inician la primaria, quizá 20 lleguen a la educación superior. A los otros 80 los ha abandonado el sistema educativo antes de tiempo. También los han echado de las listas de asistencia. No aparecen ya en el pupitre…

La desaparición del futuro

Así comenzaba el titular del artículo escrito por Manuel Gil Antón, profesor del Colegio de México, y que mi amiga Alejandra Guerra, profesora del IPAE, compartía en su muro de facebook. Me dispuse a leérlo. Y como siempre, encuentro opiniones de líderes en educación llenas de cifras y frases nostálgicas que pintan un México imposible, pero siempre, eso si, llenas de vacíos. Ausentes de ideas, de soluciones. Así que sin más, me animé a responder el post de mi amiga, y al final resultó el siguiente texto que quiero compartir con ustedes.

 

La creación del futuro

La crítica a la publicación es que no llama a la acción. Desde sus posiciones privilegiadas tendrían la responsabilidad, no sólo de emitir una opinión de calado, sino lanzar iniciativas que propongan una transformación inmediata de ésta realidad. Seguimos cayendo en el deporte de comentar y dramatizar, cuando lo necesario es proponer soluciones reales, tangibles y de corto plazo, para, por ejemplo, rescatar a 25 chamacos de ese abandono. Y como soy partidario de criticar con el ejemplo de por medio, propongo una idea sencilla, práctica y viable. No sólo es una idea, es un proyecto que estoy poniendo en práctica.

1.- Construyamos programas alternativos de educación académica no formal.

2.- Juntemos a 10 especialistas en educación, con coraje, huevos y ganas de cambiar la educación con sus propias manos.

3.- Diseñemos un plan de formación de 3 a 6 meses para esos 25 chavos.

4.- Encontremos un espacio – y de estos sobran muchos – donde podamos impartir estas clases y crear estos espacios de aprendizaje alternativo. Alternativo en varios sentidos, primero desde la base pedagógica, y alternativo a un gobierno que no va a venir a solucionar el problema del modelo educativo “tóxico” que tiene entre manos.

5.- Es un programa formativo centrado en educación emocional, desarrollo de habilidades interpersonales y formación para el micro-emprendimiento. Ofrecido una o dos veces por semana en sesiones de 3 horas.


Aquí está una idea. Es una propuesta seria, real, alcanzable, que puede funcionar con muy escasos recursos. Está funcionando en 15 ciudades españolas a coste cero. Esto es sostenibilidad en estado puro. Esto es innovación. Todo se centra en el voluntariado de esos 10 expertos con ganas de mancharse las manos, con ganas de cambiar el México que todos vemos desde lejos pero nomás no nos atrevemos a cambiar de verdad, con acciones reales y tangibles.

Transformar la vida de 25 chavos cada 6 meses es poco, es nada contrastando esos 7 millones de ninis que tiene México. Ahora multipliquemos ese efecto a 10 delegaciones del DF, a 2 ciclos por año. Haciendo cuentas, nos salen 16 delegaciones, 25 chamacos, 2 ciclos por año y un total de 800 vidas transformadas cada año.

¿Quién se apunta al cambio?


¿Quién dice yo? ¿Quién se apunta al cambio? ¿Quién se apunta al reto? Hago una predicción del silencio que vendrá a continuación, el silencio que encontraré en un muro vacío de comentarios, vacío de “Órales”, vacío de “Me apunto”, vacío de “Y yo también”, vacío de empresas que digan “Órale, yo pongo el espacio gratis”, vacío de voluntarios especialistas en educación y pedagogía. Vacío porque todo esto suena muy bien, pero: que miedo dejar mi trabajo, que miedo dejar lo que estoy haciendo, que hueva ponerme a intentar cambiar el mundo. Total, si seguro que de esos ochocientos chamacos, la mitad no acabará el curso. Ojalá me equivoque, pero esa si es la realidad que la gente si tiene pintada en la frente. Hemos pintado el planeta de un rojo angustia, en lugar de un verde esperanza.

Estos son el tipo de cartas que deberían escribir esos líderes de opinión. Y estos los menesteres en los que deberíamos estar participando como sociedad. Cada uno, desde su trinchera, gestionando el cambio que queremos para México, para Colombia, para España, para la India, para el mundo entero.

¿Quién se apunta? ¿Quién dice yo?

PD. Puedes ver en tiempo real la imagen del post, que es el cruce de República de Argentina con República de Venezuela, donde se encuentra la sede de la inmaculada Secretaría de Educación Pública. Esta es la postal que ven los ministros “vale-madres” desde sus balcones. Este es el México que ven y ante el que no se inmutan. Ahí, sentado en la banqueta, podríamos ver la vida de un nini de siete años a lado de su madre nini de no mas de dieciocho, y un poco más a la izquierda otro nini viendo pasar el tiempo, con su pié recargado sobre la pared.

Cada vez que yo me refiero a los ninis, hago uso del término desde el respeto y siempre con el objetivo de empoderar a este colectivo. No estudiar y no trabajar es una elección, una opción. Lo realmente preocupante es cuando un gobierno y una sociedad en su conjunto lleva, con sus actos demagógicos, de corrupción, de impunidad, de “vale-madrismo” a que los jóvenes no tengan derecho a ejercer esa opción.

Imagen: Google Maps

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