Imagina la escuela más bonita que jamás hayas visto, y ahora multiplícalo por 100. Este es el resultado. Una escuela en Tokyo, Japón, diseñada de tal forma, que no sólo pensaron en cómo se podría ver la escuela por dentro, sino desde arriba, desde el cielo; un diseño totalmente integrado en el espacio urbano. Y por supuesto, con los niños como principales protagonistas.

  • Descubre esta charla con subtítulos en inglés en la web de TED Talks, o continúa leyendo mi resumen en español.

Escuelas del Futuro

En la finca elegida para la edificación, había cuatro árboles de gran tamaño. En cualquier otra cultura, habrían comenzado por talar y barrer con la naturaleza que rodeara el proyecto. Lo que verás a continuación no es sólo una increíble solución creativa, sino también un ejemplo de consciencia plena y respeto por la naturaleza.

Este Kinder no solo es hermoso por fuera y por dentro. Lo que lo hace más bello aún, son las prioridades que los empleados de gobierno y el arquitecto contratistas tuvieron en mente para desarrollar este proyecto. Es un colegio, y los colegios son habitados por niños. Estas fueron sus prioridades:

  • Un diseño circular, que permitiera a los niños correr infinitamente.
  • Aprovechar el techo del colegio, para multiplicar el espacio.
  • Un techo bajo, para no perder de vista a los niños.
  • Respetar e integrar en el espacio los cuatro árboles de la finca.
  • Las aulas estarían libres de muros, con espacios abiertos, sin barreras acústicas.
  • Cada salón tendría ventanas en el techo para permitir pasar la luz del sol.

Entre otras cosas, llevaron a cabo estudios que permitieron determinar que los niños están más relajados en ambientes con ruido. De hecho los niños duermen mejor en espacios con ruido ambiental. ¿Sabías que encerrar a un niño en una habitación libre de ruido le genera estrés? Recordemos que nuestra especie creció libre en las junglas durante muchos siglos, y que las selvas están repletas de cientos de matices de ruido. A pesar de tener salones libres de muros, con el paso de los meses descubrieron que los niños se esforzaban de forma natural y sin ningún tipo de presión o regaño para concentrarse mejor en sus clases.

Integrado en el espacio principal fabricaron una pequeña estructura, también circular, de no más de cinco metros de altura, con siete pisos entre medias. Lo crearon como un espacio más donde los niños podrían explorar sus pasillos, túneles y mini-terrazas y asumir pequeños riesgos controlados. Este diseño parte de la premisa de que no podemos ni debemos intentar evitar que nuestros hijos se expongan al peligro. De hecho es muy importante que ellos jueguen y experimenten con el peligro. Según Takaharu Tezuka, el arquitecto del proyecto, los niños necesitan pequeñas dosis de peligro. Nuevamente, luego de algunos meses, los profesores comenzaron a darse cuenta que los niños aprendieron y desarrollaron una actitud proactiva  para ayudarse mutuamente mientras jugaban en este espacio.

El espacio, a pesar de su modesto tamaño, incorpora una circunferencia de 182 metros. En el video podrás ver un diagrama que traza el desplazamiento que desarrolla un niño de 9:10, hora en la que llega al colegio-, hasta las 9:30, hora en la que comienza su clase. Para ese momento el niño ha recorrido más de 6.000 metros. Y esta no es la única sorpresa. Con una media por niño de 4.000 metros recorridos diariamente, la condición física y las habilidades atléticas del plantel son muy superiores a las de otros colegios de la zona. Deforma graciosa el director del colegio comenta:

«Te prometo que no los entrenamos. No hacemos ningún esfuerzo por ello. Simplemente ellos suben al techo de la escuela y corren y corren y corren. No paran de correr. Y nosotros no hacemos ningún intento por controlarlos y no queremos hacerlo. Queremos que asuman riesgos, no queremos protegerlos demasiado. Queremos que se caigan, que experimenten con el peligro, que se ayuden entre ellos mismos».

Vaya. ¡Cuánta inspiración para todos esos jóvenes arquitectos que están saliendo de las universidades! Y cuánta vergüenza da, que con estos ejemplos delante de nosotros, los gobiernos y los políticos sigan empeñados en despilfarrar el dinero del contribuyente fabricando espacios con apariencia carcelaria, que etiquetan equivocadamente como escuelas o colegios.

 

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