Si no es el momento, no es el momento. Tienes que permitirte ser humano.

No necesitas más motivación. No necesitas más inspiración. No necesitas leer más listas, ni blogs ni artículos que te expliquen por qué no estás haciendo lo suficiente.

Actuamos como si el mero hecho de leer la cantidad suficiente de artículos o frases motivacionales en Pinterest cambiara algo en nuestro cerebro y nos hiciera ponernos en marcha. Pero, cuando se trata de éxito, motivación, fuerza de voluntad, objetivos, productividad y todas esas palabras que se han puesto de moda, nadie dice la verdad: eres como eres hasta que dejas de serlo. Cambias cuando tú lo decidas. Te pones en marcha cuando te conviene. No sales de la zona de confort. De la zona de confort te echan a patadas. Hasta que has sufrido lo suficiente. Así son las cosas.

No eres un robot. No puedes llamar a la motivación cuando no la tienes. Hay momentos en los que pasa algo y otros en los que la vida hace de las suyas. ¡Ay, la vida! ¿Te acuerdas de ella? A veces, te enseña muchas cosas y, a veces, te obliga a tomar el camino largo antes de darte una lección importante. No puedes controlarlo todo. Puedes levantarte a las cinco de la mañana todos los días hasta que termines agotado, pero si no te salen las palabras, las ideas o los dibujos, no te salen. Puedes afrontar cada día con las mejores intenciones, pero si no es el momento, no es el momento. Tienes que permitirte ser humano.

A veces, no se puede empezar a escribir un libro porque todavía no te ha llegado la inspiración para crear al personaje principal. A veces, se necesitan dos años más de experiencias antes de crear una obra maestra que parezca real y natural. A veces, no te enamoras porque lo que necesitas saber de ti mismo sólo lo puedes descubrir por ti mismo. A veces, simplemente das con la pareja adecuada. A veces, la tristeza te abruma porque, un día, formará parte de los cimientos sobre los que construirás tu vida.

Todos lo sabemos: no siempre se pueden cambiar nuestras vivencias. Aun así, no nos comportamos como si lo supiéramos. Nos esforzamos en manipular y controlar nuestras vidas, en conseguir ganar, en coger un atajo que nos lleve directos al éxito porque otros dicen haberlo cogido, en procesar las emociones y la incertidumbre como si se tratasen de un camino sin bifurcaciones.

No puedes controlar cualquier aspecto o resultado para protegerte de la incertidumbre que te supone algo que no eres capaz de entender. Es así de simple. Es la base de la vida: ser tal y como eres en cada momento y dejar que eso sea suficiente. Aun así, no nos comportamos como si estuviéramos de acuerdo con este estilo de vida. Leemos constantemente listas de 30 elementos que te aconsejan cómo conseguir una motivación natural y humana de una manera más eficaz.

A menudo nos olvidamos de que somos como somos hasta que dejamos de serlo. Somos así hasta que cambiamos.

Podemos mejorar un poco si adoptamos unos hábitos saludables y actuamos de un modo beneficioso para el crecimiento personal, pero no podemos desafiar al tiempo. Todo se ve muy negro hasta que deja de verse así. La mayoría de nuestra tristeza se genera por la creencia de que la vida debería ser diferente. Creemos que tenemos todo el control, y el desprecio y el odio hacia nosotros mismos viene de esa idea de que deberíamos ser capaces de cambiar las circunstancias, de ser más ricos, más atractivos, más felices o mejores. Aunque es cierto que la autorresponsabilidad está bien, a menudo nos lleva a experimentar esas sensaciones de resentimiento o amargura que nadie necesita. Tenemos que esforzarnos y concedernos permiso para dejar que pase lo que tenga que pasar y no sentirnos tan atados y vulnerables a los resultados. Normalmente, las oportunidades no se presentan tal y como uno espera.

No necesitas más motivación ni más inspiración para llevar la vida que quieres. Necesitas avergonzarte menos ante la idea de que no estás haciendo lo máximo que puedes.

«Tienes que dejar de escuchar a esa gente que vive en unas circunstancias completamente distintas y está en una etapa diferente de su vida. No tienes por qué escuchar cómo te dicen que no estás haciendo lo suficiente»

Lo que tienes que hacer es dejar que el tiempo haga lo que tenga que hacer. Necesitas entender que lo que está pasando ahora mismo se convertirá en una inspiración más adelante y que el momento en el que estás ahora te ayudará a forjar tu identidad. A veces, lo que sucede es que todavía no nos hemos convertido en las personas que necesitamos ser para comprender lo que deseamos. A veces, tenemos que permitirnos evolucionar hacia un lugar en el que podamos dejar que ocurra lo que queramos.

Digamos que quieras lo que quieras, lo quieres lo suficiente. Lo quieres tanto que te estás amargando por intentar conseguirlo. Podrías relajarte un poco. A lo mejor la motivación no es el problema, sino la obsesión por empujar una bola de nieve que no para de crecer.

Hay algo más allá de nosotros que cuesta comprender. Lo único que tenemos que hacer es dejar que «ese algo» haga su trabajo, relajarnos por un momento, dejar de esforzarnos tanto y dejar que pase lo que tenga que pasar. Llegará un día en el que lo que está pasando ahora tenga sentido. Permítete el lujo de confiar en lo que te acabo de decir.

La-vida-es-un-balance-entre-el-tomar-y-el-soltar-2

 

Fuente: adaptación del artículo escrito por Jamie Varon – Huffington Post

Pin It on Pinterest

Share This