Ahora mismo no tengo ni idea de la dirección y rumbo que tomará este nuevo proyecto “de vida”. Y sinceramente no tengo el mayor interés de saberlo. Durante muchos años he vivido prisionero del miedo. Si, como lo oyes. Miedo con mayúsculas. Del tipo de miedo que ves en una escena de terror que te deja los pelos de punta. Miedo convertido con los años en una parálisis que me ha impedido realizar muchas de las ideas y sueños que se me pasaban por la mente.

En mis sueños he sido de todo un poco: publicista, arquitecto, ingeniero informático, director de cine, coach, diseñador gráfico, fotógrafo, escritor, chef, director de marketing, etc. He creado ideas revolucionarias. Si. No es broma. Te cuento: Hace más de once años, mientras tomaba clase de contabilidad, dibujé en mi cuaderno un carrito de la compra del futuro, llevaba una pantalla montada encima que sería táctil, el carrito sería capaz de llevarte por toda la tienda, te haría recomendaciones de productos, incluso sería capaz de saludarte por tu nombre. Hoy, todo eso ya es realidad. Ponle un iPad a un carrito de la compra del Alcampo y ahí lo tienes. El sistema por voz se llama Siri, la nano-tecnología de radio frecuencia se denomina RFID y la empresa que desarrolla las dos primeras se llama Apple, para la cual yo, bueno, ya tu sabes… ¿Vaya putada no?

En el resto de facetas, imaginariamente he conseguido de todo, desde llegar a ganar varios premios de fotografía, literatura y publicidad, hasta montar un restaurante mexicano de cocina gourmet en España, que se habría llamado Maria Martha. Entre otros sueños conseguí que me ficharan en Gibert Publicidad, y podía codearme con Santiago Pando y con Ana María Olabuenaga, el primero uno de los mejores publicistas de la época, llevó a Fox a la presidencia con la campaña de “Hoy” y el “Ya es hora del cambio”, y Ana María famosa por aquello de que “Era totalmente Palacio”). Y como no podía ser menos, llegué a formar parte del Círculo de Creativos de México. ¡Vaya honor!

En cambio entre tantos sueños, uno de los más grandes fue cuando me ficharon para trabajar en la revista AdCebra. Su fundador, Andrés Rattinger, me habría contratado luego de la manera tan creativa en la que me presenté para trabajar en su empresa. Esto último es verdad, me refiero a lo de la entrevista con el Sr. Rattinger. Y esto, te lo tengo que contar. Pero lo haré en otro momento.

En fin. Así es la vida. ¿A qué le tiras cuando sueñas mexicano?

Luego de toda esta lista vomitiva de sueños e ilusiones rotas, resulta que te tengo que decir que no sabes lo mucho que me alegro de que nada de esto haya cuajado. Por lo único que escribí que había sido una putada en toda regla, fue por el simple, mas no menos importante hecho, de que a nadie en mi entorno se le pasó por la cabeza decirme, que nada de eso era realmente importante. Que todo era parte de un camino mucho más largo, de un proceso de aprendizaje continuo. Que se trataba de un proceso de aprendizaje orgánico, sin un principio y un final. La rabia que siento ahora mismo, no tiene absolutamente nada que ver con que todas las historias y sueños rotos que no conseguí en mi juventud.

“Nadie me dijo que todo esto no tiene importancia mientras no encuentres el verdadero sentido de tu vida. Y que lo realmente importante es que sea lo que sea a lo que nos dediquemos, lo que hagamos sirva para un fin mayor, a un bien común.”

Es este descubrimiento el que me ha hecho comenzar este nuevo proyecto “de vida”. Como lo dije al principio, no tengo ni idea hacia dónde me va a conducir. Y desde luego ya no me interesa conocer ni anticiparme al final del trayecto.

Te he invitado a participar de este primer grupo, porque es esencial para mi contar con tu apoyo y tu punto de vista. Saber que alguien me está leyendo, conocer tu punto de vista, pero sobre todo y ante todo poder tocar tu vida con todo lo que creo que puedo aportar al mundo. Espero que los objetivos que me he planteado, no solo me sirvan a mi, sino que te inspiren para que tu descubras tus propios talentos, si es que aún no lo has hecho. Pero más importante aún, descubras tu elemento, esa zona, ese lugar donde florecemos como en ningún otro.

Las primeras dos etapas consistirán en:

  • Descubrir mi elemento, El Elemento.
  • Descubrir mis talentos.

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